Rules for using paraquat for small maize producers in Central America


Whitaker, M.J.

Turrialba 39(2): 260-274

1989


In 1987, a survey was conducted of the standards which apply to the use of herbicides containing paraquat by smallscale corn farmers in selected regions of Guatemala, El Salvador and Honduras. The results highlighted the extent to which small-scale farmers have incorporated this product into their corn farming, demonstrating that, in general, they had not experienced serious problems related to exposure to the product and that they felt relatively secure in terms of the standards for its use. Nonetheless, the results show the importance of continuing with the education and training of smallscale farmers, and of teaching the correct way of carrying out this procedure in order to improve specific aspects of paraquat use.

Normas
de
Manipulación
y
Uso
del
Paraquat
por
los
Pequeños
Productores
de
111
Maíz
en
Centroamérica'
M.J.
Whitaker*
ABSTRACT
In
1987,
a
survey
was
conducted
of
the
standards
which
apply
to
the
use
of
herbicides
containing
paraquat
by
small-
scale
corn
farmers
in
selected
regions
of
Guatemala,
El
Salvador
and
Honduras.
The
results
highlighted
the
extent
to
which
small-scale
farmers
have
incorporated
this
product
into
their
corn
farming,
demonstrating
that,
in
general,
they
had
not
experienced
serious
problems
related
to
exposure
to
the
product
and
that
they
felt
relatively
secure
in
terms
of
the
standards
for
its
use.
Nonetheless,
the
results
show
the
impor-
tance
of
continuing
with
the
education
and
training
of
small-
scale
farmers,
and
of
teaching
the
correct
way
of
carrying
out
this
procedure
in
order
to
improve
specific
aspects
of
para-
quat
use.
INTRODUCCION
E
n
muchos
casos,
el
uso
de
los
productos
agro-
químicos
por
los
pequeños
agricultores
en
los
países
tropicales,
para
el
control
de
las
malezas,
enfermedades
y
plagas
insectiles,
constituye
un
ele-
mento
importante
en
el
alza
de
la
productividad
agrí-
cola
y
el
nivel
de
vida
del
pequeño
agricultor.
Sin
em-
bargo,
las
circunstancias
socioeconómicas
estrechas
de
la
mayor
parte
de
las
poblaciones
de
pequeños
agri-
cultores,
sus
limitaciones
en
cuanto
a
recursos
y
nive-
les
de
instrucción,
así
como
el
débil
acceso
a
la
infor-
mación
y
al
asesoramiento,
han
despertado
la
inquie-
tud
acerca
de
la
adecuación
de
tal
tecnología
para
los
pequeños
agricultores
en
los
países
tropicales,
en
es-
pecial
si
son
o
no
capaces
de
usar
los
agroquímicos
de
manera
segura
y
eficaz.
En
realidad,
debido
a
los
beneficios
que
proporcio-
nan,
es
probable
que
en
el
futuro
haya
un
aumento
del
uso
de
los
productos
agroquímicos
por
los
peque-
1
Recibido
para
publicación
el
10
de
octubre
de
1988.
El
autor
desea
agradecer
al
ICI
Panamericana
S.A.
su
ayu-
da,
y
en
especial
a
su
personal
en
Honduras,
El
Salvador
y
Guatemala
que
prestó
su
valiosa
cooperación
para
iniciar
este
proyecto.
Asimismo,
se
reconoce
con
gratitud
el
pro-
fesionalismo
de
Sistemas
Ltda,
Guatemala,
C.A.
que
llevó
a
cabo
las
entrevistas
y
el
análisis
de
los
datos,
así
como
los
consejos
y
la
ayuda
del
Dr.
P.
Slade,
Dr.
M.
Litchfield,
Dr.
N.
Sabapathy,
Sr.
G.
Allen
y
otros
colegas.
*
ICI
Agrochemicals,
Fernhurst,
Haslemere,
Surrey,
GU27
3JE,
Reino
Unido.
COMPENDIO
Durante
el
año
1987,
se
hizo
una
encuesta
dirigida
a
los
pequeños
productores
de
maíz
centroamericanos
en
regiones
seleccionadas
en
Guatemala,
El
Salvador
y
Honduras,
sobre
las
normas
de
uso
de
los
herbicidas
que
contienen
paraquat.
Los
resultados
ponen
de
manifiesto
hasta
qué
punto
los
pe-
queños
agricultores
han
integrado
el
producto
en
el
manejo
del
maíz;
demuestran
que
en
general,
los
pequeños
agricul-
tores
no
experimentan
problemas
graves
asociados
con
la
exposición
al
producto
y
se
sienten
bastante
tranquilos
en
cuanto
a
las
normas
de
su
uso.
Sin
embargo,
los
resultados
también
destacan
la
importancia
de
proseguir
la
educación
y
formación
de
los
pequeños
agricultores
e
indican
la
forma
de
llevar
a
cabo
este
procedimiento,
con
el
objeto
de
mejorar
ciertos
aspectos
específicos
de
la
manera
de
usar
el
paraquat.
ños
agricultores.
Por
lo
tanto,
es
importante
que
su
uso
sea
difundido
y
respaldado
por
programas
efica-
ces
de
educación
y
formación.
Gran
parte
de
la
críti-
ca
que
ha
rodeado
el
uso
de
los
productos
agroquí-
micos
por
los
pequeños
agricultores
ha
sido
fundada
en
incidentes
aislados,
a
menudo
causados
por
el
mal
uso
del
producto,
en
lugar
de
ser
estudios
sistemáticos
del
nivel
general
de
las
prácticas
adoptadas
por
los
pequeños
agricultores.
Está
claro
que
tales
estudios,
y
la
información
que
se
obtenga
de
ellos,
son
necesarios
si
los
programas
de
educación
y
formación,
así
como
las
discusiones
en
cuanto
a
la
conveniencia
de
la
tec-
nología
agroquímica
para
los
pequeños
agricultores
en
los
países
tropicales,
han
de
tener
fundamentos
sólidos.
En
1987,
en
el
marco
de
su
programa
de
custodia
de
los
productos,
el
IC1
encargó
un
estudio
indepen-
diente
del
uso
de
su
herbicida
que
contiene
paraquat,
`Gramoxone',
entre
los
pequeños
productores
de
maíz
en
ciertos
países
centroamericanos
selecciona-
dos:
Guatemala,
El
Salvador
y
Honduras.
Población
objeto
del
estudio
En
Guatemala,
El
Salvador
y
Honduras,
hay
más
de
640
000
pequeñas
plantaciones
de
maíz,
con
una
extensión
de
aproximadamente
1.3
millones
de
hectá-
reas
y
que
sostiene
a
casi
4.5
millones
de
personas,
es
decir
un
51%de
la
población
rural
total
de
dichos
pai
-
ses
(Cuadro
1).
Al
presente,
el
paraquat
se
usa
en
casi
la
tercera
parte
de
dicha
superficie.
Si
tio
Escuintla
1
Santa
Rosa
Chiquimula
TOTAL
t
im..._
Guatemala
El
Salvador
Honduras
43
Cabañas
41
Costa
del
Norte
43
39
Ahuachapán
43
Comayagua
38
38
Sonsonate
40
Paraiso
40
120
124
121
Turrialba
Vol.
39,
No.
2,
1989,
pp.
260-274
WHITAKER:
NORMAS
DE
MANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
261
C
u
adro
1.
E
s
timaciones
de
la
población
de
pequeños
productores
de
maíz
en
Guatemala,
El
Salvador
y
Honduras.
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Total
Superficies
nacionales
de
maíz*
(miles
de
ha)
T
a
maño
medio
de
las
plantaciones
de
maíz**
(ha)
Número
estimado
de
pequeños
productores
de
maíz
(miles)
Población
equivalente
estimada***
(miles)
Población
agrícola
total****
(miles)
(%de
la
población
agrícola)
770.0
243.0
350.0
1
363.0
2.3
1.8
1.9
2.1
335.0
135.0
184.0
654.0
2
345.0
945.0
1
288.0
4
578.0
4
346.0
2
095.0
2
545.0
8
983.0
54.0%
45.0%
51.0%
51.0%
Fuentes:
Anuario
de
la
FAO,
1985.
*
Encuesta
de
los
pequeños
agricultores,
1987.
***
Suponiendo
una
familia
típica
de
7
personas
(1
abuelo,
2
padres,
4
hijos).
****
Departamento
de
Estadística
de
las
Naciones
Unidas,
1986.
Metodología
Después
de
discusiones
con
pequeños
agricultores
que
utilizan
el
paraquat,
se
elaboró
un
cuestionario
estructurado
para
cubrir
todos
los
aspectos
sobre
el
uso
del
producto.
Entrevistas
personales
directas
se
celebraron
durante
los
meses
de
mayo
y
junio
de
1987.
Las
entrevistas
duraban
aproximadamente
90
minutos.
Todo
el
trabajo
en
el
terreno
y
el
análisis
de
los
resultados
se
llevaron
a
cabo
por
una
compa-
ñía
encuestadora
independiente.
cuotas,
procurando
obtener
una
buena
cobertura
geográfica
dentro
de
cada
sitio.
Los
resultados
obtenidos
en
los
sitios
muestreados
en
los
países
individuales
han
sido
combinados
y
no
se
han
aplicado
transformaciones
de
ponderación.
Las
diferencias
marcadas
entre
sitios,
dentro
del
mismo
país,
se
destacan
en
el
texto.
Sin
embargo,
se
descu-
brió
que
en
general
habían
variaciones
mayores
entre
países
que
dentro
de
ellos..
RESULTADOS
Debido
a
la
forma
irregular
de
desarrollo
del
mer-
cado
para
el
paraquat
en
Guatemala,
El
Salvador
y
Honduras,
el
enfoque
de
la
encuesta
se
dirigió
hacia
las
áreas
donde
existen
altas
concentraciones
de
pe-
queños
productores
de
maíz
que
usan
el
paraquat.
Se
eligieron
en
cada
país
tres
sitios
típicos
de
la
ma-
yor
parte
de
las
áreas
en
que
los
pequeños
producto-
res
de
maíz
utilizan
el
paraquat
(Apéndice
1).
La
muestra
total
se
presenta
en
el
Cuadro
2.
Al
no
existir
listas
de
pequeños
productores
de
maíz
en
dichas
áreas,
era
imposible
adoptar
proce-
dimientos
de
muestreo
estrictamente
randomizados.
En
su
lugar
se
emplearon
métodos
de
muestreo
por
Características
de
las
pequeñas
plantaciones
de
maíz
de
muestreo
Aunque
el
tamaño
medio
de
las
pequeñas
planta-
ciones
en
Guatemala,
El
Salvador
y
Honduras
varia-
ba
notablemente,
la
mayor
parte
de
ellas
tenían
una
superficie
menor
de
3.5
ha
(Fig.
1).
El
maíz
es
el
ali-
mento
básico
primario
más
importante
de
estas
fami-
lias
rurales;
de
aquí
la
importancia
de
cultivarlo
con
éxito
para
su
bienestar
general.
Las
restricciones
sobre
la
disponibilidad
del
agua,
debido
a
la
altitud
o
la
falta
de
riego,
limitan
a
1
ó
Cuadro
2.
Estructura
de
la
muestra
global
(número
de
muestras
entrevistas).
262
TURRIALBA:
VOL.
39,
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
Parte
de
la
muestra
100
75
50
25
-
Guatemala
Tamaño
medio
4.3
ha
'////h
z
,
El
Salvador
Tamaño
medio
I.8
ha
Cuadro
3.
Producción
de
cosechas
múltiples
de
maí
z
I
pequeños
agricultores
entrevistados.
Honduras
Tamaño
medio
3.2
ha
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Núm.
de
cosechas
Guatemala
El
Salvador
Hondura
de
maíz/año
<3.5
3.6
7.1-10.6-
14.1-
17.6
-
<3.5
3.6-
7.1
10.6-14.1
17.6-
<3.5
3
7
-
7.1
-10.6-14.1
176
7.0
10.514.0
17.5
21.0
7.0
10.5
14.0
17.5
21.0
7.0
10.514.0
17.5
21.0
Fig.
1.
Distribución
por
tamaño
de
las
pequeñas
plantacio-
nes
de
maíz
de
muesrreo.
1
39
98
60
2
59
2
40
3
2
TOTAL
100
100
100
2
cosechas
por
año,
en
la
mayoría
de
las
pequeñas
plantaciones
de
maíz.
Por
lo
general
la
primera
siem-
bra,
la
más
importante,
se
hace
en
mayo-junio,
y
la
segunda
en
agosto-setiembre.
La
importancia
relativa
de
las
dos
siembras
varía
mucho
entre
los
países
in-
cluidos
en
la
encuesta,
notablemente
en
El
Salvador,
donde
gran
parte
de
la
producción
de
maíz
está
con-
centrada
en
la
primera
de
las
dos
temporadas
(Cuadro
3).
En
la
totalidad
de
la
muestra,
los
pequeños
agricul-
tores
dedican,
un
promedio
del
60%
de
sus
tierras
al
cultivo
del
maíz.
La
mayor
parte
de
ellos
practican
la
interplantación
de
una
parte
de
su
maíz
con
una
gran
variedad
de
otros
cultivos
como
el
sorgo,
frijoles,
ajonjolí,
calabazas,
arroz,
tomates
o
el
segundo
culti-
vo
de
maíz.
Entre
dichos
cultivos,
los
que
se
inter-
plantan
más
comúnmente
son
los
frijoles
y
el
sorgo,
sobre
todo
en
el
primer
y
principal
cultivo
de
maíz
(Cuadro
4).
De
manera
típica
la
interplantación
se
hace
1
ó
2
meses
después
de
la
siembra,
o
a
los
4
meses,
inmediatamente
antes
de
la
cosecha
—al
momento
de
la
doblada--
cuando
las
mazorcas
de
maíz
se
dejan
secar
en
los
tallos
maduros
del
maíz.
Cuadro
4.
Interplantación
por
los
pequeños
productores
de
maíz.
Sistema
de
cultivo
del
maíz
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Primer
cultivo
de
maíz
sin
plantación
sin
interplantación
44
30
35
con
interplantación
56
70
65
TOTAL
100
100
100
%
de
pequeños
agricultores
que
interplantan:
frijoles
17
34
55
sorgo
28
40
10
otros
cultivos
24
14
11
II
Segundo
cultivo
de
maíz
sin
plantación
39
97
60
sin
interplantación
37
26
con
interplantación
24
3
14
TOTAL
100
100
100
%de
pequeños
agricultores
que
interplantan
frijoles
12
1
8
sorgo
5
2
otros
cultivos
10
7
Número
de
respondientes(n)
(120)
(124)
(121)
wHITAKER:
NORMAS
DE
MANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
263
Tradicionalmente,
el
control
inicial
de
las
malezas
e
n
el
maíz
se
hace
antes
de
la
siembra,
como
conse-
cuencia
directa
de
la
preparación
del
suelo,
por
lo
ge-
neral
manualmente,
con
azadones
o
machetes.
Desma-
lezados
manuales
entre
las
hileras
suelen
seguir
este
c
ontrol
inicial,
el
primero
aproximadamente
20
días
después
de
la
emergencia
del
maíz
y
el
segundo
30
a
60
días
después
de
la
emergencia,
a
menudo
antes
de
la
interplantación
se
hace
al
momento
de
la
doblada,
puede
ir
precedida
de
un
tercer
desmalezado
entre
las
hileras,
según
la
cantidad
de
maleza.
2.
Integración
del
paraquat
en
el
sistema
de
cultivo
del
maíz
por
los
pequeños
agricultores
Los
resultados
de
la
encuesta
subrayan
el
punto
hasta
el
cual
los
pequeños
agricultores
han
integrado
el
paraquat
en
todas
las
fases
de
la
práctica
tradicional
de
control
de
las
malezas
(Cuadro
5).
De
forma
típica
se
hacen
1
ó
2
aplicaciones
en
cada
cultivo
de
maíz,
no
sólo
antes
o
al
momento
de
la
siembra
sino
tam-
bién,
y
extensamente,
para
el
control
de
las
malezas
entre
las
hileras.
Las
conversaciones
con
los
pequeños
productores
de
maíz,
antes
de
la
encuesta,
descubrieron
el
punto
hasta
donde
la
polivalencia
técnica
del
paraquat,
sobre
todo
su
rápida
acción
de
contacto
y
su
falta
de
efecto
residual,
había
permitido
a
los
pequeños
agri-
cultores
integrarlo
totalmente
en
las
prácticas
tradi-
cionales
de
control
de
las
malezas
en
el
maíz.
Asimismo,
hicieron
resaltar
el
punto
hasta
el
cual
los
ahorros
de
gastos
y
trabajo
asociados
con
el
uso
del
paraquat
habían
motivado
su
adopción,
no
sólo
en
el
maíz
sino
también
en
muchos
otros
productos
cul-
tivados
en
las
pequeñas
plantaciones
de
maíz
(ejem-
plo:
frijol,
café,
cacao).
Los
costos
comparativos
y
las
ventajas
de
los
ahorros
de
trabajo
proporcionados
por
el
control
de
las
malezas
con
paraquat,
frente
a
los
métodos
alternativos
de
control
de
las
malezas
co-
múnmente
empleados
por
los
pequeños
agricultores
en
el
maíz,
se
ilustran
en
el
Cuadro
6.
3.
Manera
de
ver
y
usar
el
paraquat
por
parte
de
los
pequeños
productores
de
maíz
Está
claro
que
donde
los
pequeños
agricultores
hayan
decidido
usar
el
paraquat
como
herbicida
en
el
maíz
o
cualquier
otro
cultivo,
es
importante
que
lo
hagan
sin
poner
en
peligro
ni
su
propia
salud,
ni
la
de
su
familia,
ni
el
medio
ambiente
en
que
viven.
El
resto
de
la
presente
comunicación
se
dedica
a
los
aspectos
de
seguridad
del
uso
del
paraquat.
4111w
Cuadro
5.
Número
y
época
de
las
aplicaciones
de
paraquat.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Número
de
aplicaciones
por
cosecha
de
maíz
I
x
63
36
73
2x
31
59
25
3x
5
5
2
4x
1
TOTAL
100
100 100
II
Epoca
de
aplicación
Pre-siembra
20
44
30
II
Post-siembra,
pre-emergencia
del
maíz
26
17
9
III
Post-emergencia
temprana
(hasta
20
días)
30
15
33
IV
Mucho
post-emergencia
tarde
(30-60
días)
13
8
12
V
Mucho
post-emergencia
tarde
(30-60
días)
antes
de
la
interplantación
7
4
11
VI
Pre-cosecha
(al
momento
de
la
dobla)
antes
de
la
interplantacíón
4
12
5
TOTAL
100
100
100
Número
de
respondientes(n)
(120)
(124) (121)
NOTA:
Ya
que
l
a
f
orma
d
e
uso
era
parec
i
da
tanto
en
el
primer
cultivo
de
maíz
como
en
el
segundo,
los
resultados
obtenidos
en
ambos
c
ultivos
se
han
combinado
y
expresado
como
porcentaje
del
total
de
las
aplicaciones
hechas
por
los
agricultores
entrevistados.
Turrialba
Vol.
39,
No.
2,
1989,
pp.
260-274
264
TURRIALBA:
VOL.
39.
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
Cuadro
6.
Comparación
del
costo
de
los
métodos
alternativos
de
control
de
las
malezas
en
el
maíz.
Arada
con
bueyes
La
mayor
parte
de
los
pequeños
productores
de
maíz
no
son
propietarios
de
bueyes.
Por
lo
tanto,
cuando
se
hace
la
ara-
da,
de
forma
típica
se
contrata
una
yunta
de
bueyes.
Su
uso
es
poco
frecuente
y
poco
difundido
ya
que
los
pequeñ
os
agricultores
lo
estiman
tanto
caro
como
inconveniente
en
muchas
de
las
tierras
empinadas
y
pedregosas
en
que
s
e
cultiva
'
gran
parte
de
su
maíz.
Estimación
del
costo:
US$70
por
ha
y
por
pasada.
II
Desmalezado
manual
El
uso
de
la
mano
de
obra
asalariada
para
el
desmalezado
manual
con
la
azada
o
el
machete
es
muy
difundido
en
111
las
plantaciones
de
maíz
salvo
las
más
pequeñas.
Estimación
del
costo:
US$46
por
ha
y
por
pasada.
Aplicación
de
herbicidas
(a)
Atrazina
Se
usa
en
forma
extensiva
por
los
pequeños
productores
de
maíz
y
a
menudo
se
aplica
mezclada
con
paraquat.
Estimación
del
costo:
US$16
por
ha
y
por
aplicación
basada
en
una
dosis
de
2
kg/ha
y
un
precio
unitario
de
USS8
por
kg.
(b)
Paraquat
Estimación
de
costo:
US$9
por
ha
y
por
aplicación
basada
en
una
dósis
de
1.5
1/ha
y
un
precio
unitario
de
USS6.0
por
litro.
Nota:
Al
costo
de
aplicación
de
ambos
herbicidas
hay
que
agregar:
(1)
los
gastos
de
alquiler
de
una
asperjadora,
de
aproximadamente
US$4
por
ha
y
por
pasada,
suponiendo
un
ritmo
de
trabajo
de
dos
días
de
hombre
por
ha
y
un
alquiler
de
US$2.00
por
día,
o
(2)
si
el
agricultor
es
dueño
de
la
asperjadora,
la
depreciación
y
los
gastos
de
reparación
y
mantenimiento
es
de
aproximadamente
USS3
por
ha
y
por
pasada,
con
base
en
un precio
de
compra
de
la
asperjadora
de
USS90.00,
depreciado
sobre
un
período
de
5
años;
un
tipo
de
interés
del
15%
por
año
sobre
el
capital
medio
invertido;
gastos
anuales
de
reparación
y
mantenimiento
calculados
nominal-
mente
en
un
8%
del
precio
de
compra,
y
un
promedio
de
3.0
ha
de
maíz
cultivado
por
año,
con
tres
aplicaciones
por
año.
3.1
Tiempo
durante
el
cual
los
pequeños
agriculto-
res
han
usado
el
paraquat
La
mayor
parte
de
los
pequeños
agricultores
entre-
vistados
usaban
el
paraquat
desde
hacía
más
de
cinco
años,
lo
que
indica
un
nivel
significativo
de
experien-
cia
del
producto;
sin
embargo,
había
variaciones
nota-
bles
entre
los
países
(Fig.
2):
3.2
Concepto
de
la
toxicidad
del
paraquat
que
tienen
los
pequeños
agricultores
El
buen
uso
del
paraquat,
incluso
de
forma
intensi-
va,
no
presenta
ningún
peligro
de
intoxicación
(1,
2).
Pese
a
ello,
existe
un
peligro
grave
de
intoxicación
mortal
si
el
producto
se
traga,
deliberadamente
o
por
inadvertencia.
Es
importante
que
los
usuarios
de
para-
quat
reconozcan
esta
característica
del
producto,
para
que
se
manipule
con
la
debida
precaución
y
se
evite
el
peligro.
La
encuesta
exploraba
el
concepto
que
tienen
los
pequeños
agricultores
de
la
toxicidad
del
paraquat
si
se
traga.
Se
demostró
que
los
pequeños
productores
de
maíz
están
muy
bien
enterados
de
las
consecuen-
cias
de
tragar
el
producto.
A
la
pregunta
directa:
"Qué
piensa
usted
que
sucedería
a
una
persona
que
ingeriera
una
cantidad
de
paraquat,
incluso
una
pe-
queña
cantidad,
por
ejemplo
un
trago:",
se
obtuvie-
ron
respuestas
que
indicaban
claramente
que
la
mayo-
ría
de
los
pequeños
agricultores
se
daban
cuenta
de
las
consecuencias
potencialmente
mortales
(Cuadro
7).
Tiempo
durante
el
cual
los
pequeño'
avicultores
han
usado
el
paraquat
(saos)
Guatemala
El
Salvador
(Promedio.
7
anos)
(Promedio
9
sana)
<1
2-3
34
43
>5
<1
1-2
2-3
3.4
4-5
>5
<I
1.2
2.3
3-4
4
Fig.
2.
Distribución
del
tiempo
durante
el
cual
los
ños
agricultores
centroamericanos
han
usado
el
quat.
so
60
40
20
Porcentaje
de
la
muestra
(ea%)
T
'
,XKER:
NORMAS
DE
MANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
265
Cua
dro
7.
Porcentaje
de
pequeños
productores
de
maíz
que
se
dan
cuenta
de
las
consecuencias
de
tragar
el
paraquat.
Respuestas
de
los
agricultores
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
La
persona
moriría
80
96
89
11
La
persona
se
pondría
gravemente
enferma
13
9
111
Pocos
o
ningunos
efectos
nocivos
3
1
IV
No
sabe
4
3
2
Total
100
100
100
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
1
A
pesar
de
la
naturaleza
tranquilizadora
de
estos
hallazgos,
la
ignorancia
de
las
consecuencias
del
mal
uso
del
paraquat,
aunque
a
niveles
muy
bajos,
hace
resaltar
la
importancia
de
continuar
los
programas
de
educación
y
formación
de
los
pequeños
agricultores.
Un
malentendido
por
parte
de
los
pequeños
agri-
cultores,
puesto
de
relieve
por
la
encuesta,
es
la
dife-
renciación
errónea
que
hacen
entre
los
niveles
de
peli-
gro
asociados
con
la
manipulación
del
paraquat
con-
centrado
durante
la
mezcla,
y
la
aplicación
por
asper-
sión
del
producto
diluido.
Es
más
importante
evitar
la
contaminación
por
el
producto
concentrado
du-
rante
la
mezcla
que
la
contaminación
que
pueda
tener
lugar
durante
la
aplicación
del
producto
diluido
(1).
No
obstante,
el
Cuadro
8
demuestra
que
muchos
pequeños
agricultores
tienen
la
impresión
corriente,
pero
errónea,
de
que
la
aspersión
es
más
peligrosa
que
la
manipulación
del
producto
concentrado.
3.3
Personas
que
mezclan
y
aplican
el
paraquat
La
mayor
parte
de
la
mezcla
y
aplicación
del
para-
quat,
en
las
pequeñas
plantaciones
de
maíz,
se
hace
por
la
misma
persona,
a
saber
el
jefe
de
familia,
ayu-
dado
a
veces
por
sus
hijos
adultos
y
trabajadores
asa-
lariados
(Cuadro
9).
Los
niños
no
participan
de
mane-
ra
significativa
en
tales
actividades.
3.4
Datos
de
base
sobre
la
toxicología
de
paraquat
Para
la
evaluación
de
la
admisibilidad
o
no
de
las
normas
de
mezcla
y
aplicación
del
paraquat
de
los
pequeños
agricultores,
es
importante
comparar
la
práctica
adoptada
con
las
características
toxicológicas
conocidas
del
producto.
Dichas
características
han
sido
estudiadas
a
fondo
por
varios
autores,
entre
ellos
Hart
(2).
Las
características
toxicológicas
claves
del
paraquat,
que
determinan
las
precauciones
requeridas
durante
su
uso,
se
resumen
a
continuación.
i
Hay
muy
poco
peligro
de
que
el
usuario
de
para-
quat
experimente
una
exposición
significativa
por
inhalación,
debido
a
la
respiración
del
vapor
o
una
nube
de
gotas
durante
el
uso
normal
del
producto;
como
por
ejemplo,
la
aplicación
con
una
mochila
manual,
y
tal
exposición
carece
de
significado
toxi-
cológico.
Por
lo
tanto,
los
usuarios
de
paraquat
no
tienen
que
usar
una
máscara
durante
la
manipula-
ción
del
producto
concentrado,
ni
tampoco
duran-
te
la
aspersión
de
la
forma
diluida.
ii
La
piel
es
la
vía
más
probable
de
contaminación
significativa
por
paraquat
en
las
condiciones
de
Cuadro
8.
Concepto
de
la
fase
de
manipulación
y
aplicación
del
paraquat
durante
la
cual
es
más
importante
evitar
el
contacto
con
el
producto.
Respuestas
de
los
agricultores
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Durante
la
mezcla
del
concentrado
11
Durante
la
aspersión
111
No
saben
53
42
5
65
28
7
40
58
2
Total
100
100
100
Númer
o
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
Turrialba
Vol.
39,
No.
2,
1989,
pp.
260-274
266
TURRIALBA:
VOL.
39,
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
Cuadro
9.
Personas
que
mezclan
y
aplican
el
paraquat
en
las
pequeñas
plantaciones
de
maíz.
Personas
que
desempeñan
la
actividad
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
(A)
Mezcla
del
concentrado
de
paraquat
(B)
Aplicación
del
paraquat
diluido
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Guatemala
El
Salvador
Hond
1
El
jefe
de
familia
87
96
98
85
94
93
II
Su
esposa
III
Hijo
adulto
5
3
5
4
2
IV
Hija
adulta
1
V
Niños
1
VI
Trabajadores
asalariados
8
1
2
8
2
6
VII
Otros
Total
100
100
100
100
100
100
Núm.
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
(120)
(124)
(121)
campo.
No
obstante,
ha
sido
demostrado
que
la
piel
humana
forma
una
barrera
muy
buena
a
la
absorción
del
paraquat
dentro
del
cuerpo,
siempre
que
se
usen
medidas
higiénicas
adecuadas,
por
ejemplo
el
lavado,
para
evitar
el
contacto
prolon-
gado
con
el
producto,
sobre
todo
en
su
forma
con-
centrada.
iii
Es
posible
que
se
experimenten
lesiones
de
poca
importancia
y
reversibles
de
la
piel,
los
ojos,
la
nariz
y
las
uñas,
probablemente
como
consecuen-
cia
de
una
exposición
excesiva
a
la
formulación
concentrada
de
paraquat.
Por
lo
tanto,
resulta
de-
seable
evitar
el
contacto
prolongado
con
el
para-
quat
concentrado,
usando
guantes
de
hule
y
una
protección
ocular
durante
la
mezcla
del
producto
concentrado
y
lavándose
después
de
efectuar
la
mezcla.
Sin
embargo,
queda
bien
establecido
que
el
uso
prolongado
y
frecuente
del
paraquat
no
tiene
efectos
graves
de
larga
duración
(1,
2,
3).
3.5
Normas
de
mezcla
del
paraquat
observadas
por
los
pequeños
agricultores
Los
resultados
de
la
encuesta
sugieren
que
al
usar
el
paraquat,
los
pequeños
agricultores
practican
medi-
das
adecuadas
de
higiene
personal.
En
contestación
a
la
pregunta:
"Qué
medidas
practica
usted
después
de
mezclar
el
paraquat",
la
mayor
parte
de
los
peque-
ños
agricultores
en
los
tres
países
dijeron
que
se
lava-
ban
las
manos,
hubiera
habido
derrames
o
no
(Cuadro
10).
Incluso,
después
de
tener
en
cuenta
la
deforma-
ción
producida
por
las
respuestas,
parece
existir
una
comprensión
muy
difundida
entre
los
pequeños
agri-
cultores
de
la
necesidad
de
mantener
normas
adecua-
das
de
higiene
personal
al
manipular
el
paraquat
concentrado.
Los
pequeños
productores
de
maíz
no
suelen
usar
guantes
de
hule
ni
protección
ocular
(ni
siquiera
espe-
juelos)
durante
la
mezcla
del
paraquat
concentrado
Cuadro
10.
Prácticas
de
higiene
personal
adoptadas
por
los
pequeños
productores
de
maíz
después
de
mezclar
el
paraquat
concent
rado.
Respuestas
de
los
agricultores
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra
)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Siempre
se
lavan
las
manos,
haya
habido
o
no
un
derrame
97
88
93
II
Sólo
se
lavan
las
manos
si
hay
un
derrame
2
7
6
III
Nunca
se
lavan
las
manos
1
5
1
Total
100
100
100
Número
de
respondientes
(n)
(120) (124)
(121)
waihKER:
NORMAS
DE
MANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
267
Cuadoill.
Protección
de
las
manos
y
ojos
durante
la
mezcla
del
paraquat.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
A.
MANOS
B.
OJOS
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Guatemala
El
Salvador
Honduras
I
Los
pequeños
agricultores,
¿usan
guantes
de
hule
o
protección
ocular*?
SI
NO
TOTAL
13
87
7
93
13
87
11
89
10
90
7
93
100
100
100
100
100 100
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
(120)
(124)
(121)
11
Motivos
de
no
usar
guantes
de
hule
o
protección
ocular
Caros
28
44
44
26
53
42
Molestos
3
2
10
3
1
7
No
hacen
falta,
ningún
problema
56
24
27
30
21
27
No
se
pueden
comprar.
3
1
6
1
4
No
se
les
ha
advertido
de
su
uso
9
15
7
13
14
17
Gasto
superfluo
3
5
2
1
6
3
Otros
25
13
20
26
6
20
Número
de
respondientes
(n)
(104)
(115)
(105)
(107)
(112)
(112)
Nota:
*incluye
la
protección
ocular
proporcionada
por
los
espejuelos.
-4
1
g
(Cuadro
11).
Los
motivos
expuestos
para
no
usarlos
fueron
el
costo
de
los
guantes
y
de
la
protección
ocu-
lar;
y
el
concepto
de
que
no
eran
necesarios
porque
a
los
pequeños
agricultores
no
les
había
traído
pro-
blemas
la
mezcla
del
paraquat.
Una
vez
más,
este
ha-
llazgo
hace
resaltar
la
necesidad
de
continuar
la
edu-
cación
y
formación,
con
el
objeto
de
ampliar
la
con-
ciencia
de
lo
que
se
consideran
buenas
prácticas
y
por
lo
tanto
de
mejorar
las
normas.
La
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
dijeron
que
no
habían
recibido
ningunas
salpicaduras
de
para-
quat
concentrado
en
las
manos
o
el
cuerpo,
ni
tampo-
co
en
los
ojos,
durante
los
cinco
años
antes
de
ser
en-
trevistados.
Como
era
de
esperar
por
la
naturaleza
del
trabajo
y
los
estudios
sobre
la
exposición
de
los
traba-
jadores
de
campo
realizados
en
otras
partes,
la
mayo-
ría
de
las
salpicaduras
de
producto
concentrado
caye-
ron
en
las
manos
(Cuadro
12).
Resultados
adicionales
demostraban
que
había
un
alto
nivel
de
conciencia
de
las
medidas
a
tomar
en
caso
de
derrame,
como
lavarse
inmediatamente
o
cuanto
antes.
Preguntas
suplementarias
hechas
a
los
que
contestaban
que
"se
lavarían
cuanto
antes"
(o
lo
habían
hecho),
demostraban
que
la
mayoría
de
las
ve
ces
"cuanto
antes"
significaba
pasados
menos
de
10
minutos.
3.6
Normas
de
aplicación
de
paraquat
Todos
los
pequeños
agricultores
entrevistados
uti-
lizaban
mochilas
manuales.
Ninguno
de
ellos
aplicaba
el
paraquat
por
medio
de
atomizadores
motorizados.
De
manera
típica,
la
ropa
usada
durante
la
aplicación
del
paraquat
consistía
en
una
camisa
de
mangas
lar-
gas,
un
pantalón
largo
y
botas
o
zapatos
de
hule
(Cuadro
13),
lo
que
es
perfectamente
adecuado
para
la
aplicación
del
paraquat
diluido.
Sólo
en
Guatemala
se
reportaron
casos
de
'aplicación
descalza'.
Como
promedio,
la
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
poseían
dos
camisas,
dos
pantalones
y
un
par
de
botas
que
usaban
para
las
labores
agrícolas
ge-
nerales
y
la
aplicación.
Además,
parecía
existir
un
re-
conocimiento
difundido
de
la
necesidad
general
de
lavar
la
ropa,
una
vez
terminada
la
aplicación
(Cuadro
14).
Este
hallazgo
apoya
la
impresión
global
obtenida
en
la
encuesta,
es
decir
que
los
pequeños
agricultores,
lejos
de
descuidar
la
seguridad,
en
realidad
manipulan
con
prudencia
el
paraquat
(e
implícitamente
los
de-
más
agroquímicos).
Esta
opinión
está
apoyada
por
resultados
adiciona-
les
de
la
encuesta.
Se
observa
que
los
pequeños
agri-
cultores
suelen
lavarse
inmediatamente,
o
tan
pronto
como
sea
posible,
después
de
terminada
la
aplicación
(Cuadro
15).
Turrialba
Vol.
39,
No.
2,
1989,
pp.
260-274
268
TURRIALBA:
VOL.
39,
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
Cuadro
12.
Salpicadura
de
concentrado
de
paraquat
y
medidas
remediadoras
tomadas.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
A.
MANOS
B.
OJOS
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Guatemala
El
Salvador
Hond
1
¿Había
habido
contaminación?
SI
21
23
17
5
3
NO
79
77
83
95
97
.
99"
TOTAL
100
100
100
100
100
100
II
Medidas
remediadoras
que
tomarían
o
habían
tomado
Lavarse
inmediatamente
62
58
75
22
19
22'
Lavarse
cuanto
antes
11
10
6
_
Tomar
baño
3
2
_
Lavarse
e
ir
al
médico
50
41
68
Ir
al
médico
23
19
5
25
38
8
No
hacer
caso
y
lavarse
al
fin
del
día
1
9
7
_
Otras
respuestas
4
5
2
2
Total
100
100
100
100
100
100
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
(120)
(124)
(121
Cuadro
13.
Ropa
usada
en
diferentes
partes
del
cuerpo
durante
la
aplicación
del
paraquat.
Parte
del
cuerpo
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Prenda
Guatemala
El
Salvador
Honduras
I
Parte
superior
del
Ninguna
cuerpo
y
brazos
Camisa
de
mangas
largas
59
84
92
Camisa
de
mangas
cortas
28
17
26
Camiseta
10
7
Otras
3
1
17
II
Manos
Ninguna
89
95
86
Guantes
de
hule
6
4
9
Guantes
de
algodón
3
3
Otras
1
1
III
De
la
cintura
a
los
Ninguna
pies
Pantalón
largo
86
99
98
Pantalón
corto
1
2
Calzoncillos
y
pantalón
38
12
51
Otras
3
1
2
IV
Pies
Ninguna
19
Botas
de
hule
45
27
44
Zapatos
de
hule
10
27
19
Botas
de
cuero
6
13
17
Zapatos
de
cuero
14
33
26
Sandalias
3
2
Calcetines
y
zapatos
8
3
12
Otras
4
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
11
Guatemala
El
Salvador
Honduras
80
87
89
12
3
5
3
2
1
3
5
5
5
100
100 100
(120)
(124)
(121)
I
Número
de
respondientes
(n)
::
0
Inmediatamente
después
de
terminada
la
aplicación
Tan
pronto
como
posible
después
de
terminada
la
aplicación
Sólo
al
acostarse
No
se
lava
del
todo
Otros
Total
KER:
NORMAS
DE
MANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
269
Momento
de
lavado
de
la
ropa
usada
durante
la
aplicación.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Terminada
cada
día
de
la
aplicación
II
Terminada
toda
la
aplicación
36
42
41
32
50
31
ül
Sólo
al
lavar
rutinariamente
la
ropa
de
trabajo
22
27
19
Total
100
100
100
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
3.7
Incidencia
de
efectos
sobre
el
cuerpo
atribuidos
por
los
pequeños
agricultores
al
uso
del
paraquat
Las
prácticas
higiénicas
inadecuadas
y
el
contacto
prolongado
con
el
paraquat,
particularmente
la
for-
mulación
concentrada,
puede
conducir
a
lesiones
poco
importantes
y
reversibles
de
la
piel,
los
ojos,
la
nariz
y
las
uñas.
Por
lo
tanto,
era
importante
investi-
gar
el
grado
de
experiencia
de
tales
efectos
por
parte
de
los
pequeños
productores
de
maíz
centroamerica-
nos.
A
los
agricultores
se
les
preguntó
qué
efectos
sobre
el
cuerpo
habían
experimentado
durante
el
tiempo
de
uso
del
paraquat
y
que
asociaban
con
la
mezcla
o
apli-
cación
del
paraquat.
Los
resultados,
a
pesar
de
ser
acumulativos
en
el
tiempo,
basados
en
el
autodiagnós-
tico
y
sujetos
a
la
información
por
los
respondientes.
demuestran
que
la
mayoría
de
los
pequeños
agriculto-
res
en
cada
país
no
habían
experimentado
ningún
efecto
que
se
pudieran
atribuir
al
uso
del
paraquat
(Cuadro
16).
Como
se
esperaba,
la
mayor
parte
de
los
efectos
notados
tenían
niveles
de
incidencia
relati-
vamente
bajos
y
se
concentraban
en
las
manos,
los
brazos
y
la
espalda.
Por
lo
tanto,
los
efectos
nocivos
notados
eran
poco
frecuentes
y
leves.
Esto
no
és
de
extrañar,
tomando
Cuadro
15.
Momento
de
lavarse
después
de
la
aplicación.
en
cuenta
que
los
pequeños
productores
de
maíz sólo
usan
el
producto
por
períodos
relativamente
breves
durante
el
año
(por
lo
general
no
más
que
algunos
días),
aplicando
pequeñas
cantidades
(aproximada-
mente
cinco
litros/aplicación)
en
forma
diluida.
Según
la
literatura
citada
(Parte
3.4),
no
se
presen-
ta
ningún
efecto
nocivo
incluso
cuando
se
hace
un
uso
mucho
más
intensivo
del
paraquat.
Sin
embargo,
el
hecho
de
que
leves
lesiones
se
presenten
a
veces,
reafirma
la
necesidad
de
proseguir
los
esfuerzos
por
reducir
su
incidencia,
por
medio
de
programas
apro-
piados
de
educación
y
formación
de
los
pequeños
agricultores.
Un
requisito
previo
del
uso
seguro
del
paraquat
es
el
grado
de
concentración
aplicado.
Se
recomienda
que
las
concentraciones
del
paraquat
diluido
no
sean
superiores
a
1
parte
por
cada
40
partes
de
agua.
Las
diluciones
se
evaluaron
en
el
curso
de
la
encuesta
rea-
lizada
en
1987.
En
la
Fig.
3
se
ve
que
la
mayoría
de
ellas
quedan
muy
inferiores
a
la
concentración
máxi-
ma
de
1:40.
Sin
embargo,
aún
tomando
en
cuenta
la
posibilidad
de
la
evaluación
errónea
de
la
concentra-
ción,
el
hecho
de
que
una
proporción
reducida
de
los
pequeños
agricultores
parece
aplicar
el
paraquat
en
concentraciones
próximas
a
1:40,
revela
la
necesi-
dad
de
continuar
los
programas
de
educación
y
formación.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Turrialba
Vol.
39,
No.
2,
1989,
pp.
260-274
270
TURRIALBA:
VOL.
39,
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
Cuadro
16.
Incidencia
de
efectos
nocivos
atribuidos
por
los
pequeños
agricultores
al
uso
de
paraquat.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Los
pequeños
agricultores,
¿habían
experimentado
efectos
nocivos?
NO
92
81
85
SI
8
19
15
100
100
100
II
Ubicación
de
los
efectos
nocivos
notados:
Manos
y
brazos
4
11
7
Uñas
9
1
Espiada
1
10
6
Ojos
2
1
Otros
1
2
3
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
Nota:
Ya
que
los
pequeños
agricultores
no
diferenciaban
de
manera
muy
clara
entre
los
efectos
nocivos
atribuibles
a
la
manipulación
del
concentrado
y
los
atribuidos
a
la
aplicación
de
la
solución
diluida,
los
resultados
se
han
combinado,
cubriendo
ambas
actividades.
Porcentaje
de
la
50
muestra
(en
%)
40
30
20
10
<5.0
5.1-
10.1
15.1
-
20.1
>25.0
10.0
15.0
20.0
25.0
Concentración
de
paraquat
imIlitrol
Fig.
3.
Concentración
medida
del
paraquat
aplicado
por
pe-
queños
productores
de
maíz.
3.8
Almacenamiento
del
paraquat
por
los
pequeños
productores
de
maíz
Al
igual
que
los
pequeños
agricultores
en
la
mayor
parte
de
los
países,
los
pequeños
productores
de
maíz
centroamericanos
tienden
a
comprar
pequeñas
cantidades
de
paraquat,
lo
suficiente
para
una
sola
aplicación.
La
mayoría
de
los
pequeños
agricultores,
salvo
los
de
El
Salvador,
dijeron
que
compraban
la
suficiente
cantidad
para
una
aplicación,
lo
que
refle-
ja
la
forma
de
usar
el
producto
(Parte
2
más
arriba).
Es
de
esperar
por
lo
tanto,
que
la
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
no
guarden
ningún
paraquat
de
una
temporada
a
la
próxima.
Los
resultados
de
la
encuesta
confirman
esta
suposición
(Cuadro
17).
Los
métodos
de
almacenamiento
del
paraquat,
e
implícitamente
los
demás
agroquímicos,
en
las
peque-
ñas
plantaciones
de
maíz,
son
en
gran
parte
improvi-
sados.
Está
claro
que
tales
métodos
podrían
mejorarse
mucho,
pero
la
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
se
dan
cuenta
de
la
necesidad
de
guardar
los
agroquí-
micos
de
manera
segura
y
tratan
de
encontrar
sitios
que
estiman
seguros
para
su
almacenamiento.
Es
así
como
la
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
opi-
naron
que
guardan
el
paraquat
en
un
sitio
elevado,
o
en
un
cobertizo
apartado
de
la
casa
(Cuadro
18).
Preguntados
por
qué
habían
elegido
el
sitio
de
al-
macenamiento
en
cuestión,
las
respuestas
de
los
pe-
queños
agricultores
indican
un
alto
nivel
de
concien-
cia
de
la
necesidad
de
almacenar
el
paraquat
con
pre-
caución,
debido
a
su
toxicidad,
y
de
ahí
la
necesidad
de
almacenarlo
a
distancia
de
los
miembros
de
la
fa-
milia
y
sobre
todo
de
los
niños
(Cuadro
19).
Dichas
respuestas
sugirieron
la
probabilidad
de
que
los
pe-
queños
agricultores
respondan
positivamente
a
los
programas
de
educación
y
formación
destinados
a
mejorar,
de
forma
simple
y
apropiada,
el
almacena-
miento
de
los
agroquímicos
en
las
pequeñas
planta-
ciones
de
maíz.
3.9
Eliminación
de
los
envases
vacíos
que
han
con-
tenido
paraquat
La
eliminación
de
los
envases
vacíos
que
han
con-
tenido
paraquat
es
otra
esfera
en
la
cual
gran
parte
de
los
métodos
usados
por
los
pequeños
agricultores
son
improvisados
y
podrían
mejorarse.
Se
sabe
que
la
eliminación
de
los
envases
de
todos
los
agroqul-
micos
plantea
problemas
en
los
países
en
vías
de
desa-
rrollo.
La
encuesta
demostró
que
sólo
la
tercera
parte
de
los
pequeños
agricultores
eliminan
los
envases
de
paraquat
vacíos
de
la
manera
recomendada,
es
decir
,
enterrándolos
o
quemándolos.
La
mayoría
de
ellos
simplemente
los
desechan
o
los
reutilizan.
Esta
última
práctica
es
potencialmente
peligrosa
y
no
se
reco
-
mienda.
Sin
embargo,
un
aspecto
tranquilizador
es
el
wHlTAKER:
NORMAS
DE
MANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
271
aro
17.
Almacenamiento
del
paraquat
por
los
pequeños
agricultores.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Volumen
medio
comprado
(litros)
3
5
3
El
volumen
comprado
suficiente
para:
un
año
entero
8
13
7
1
ciclo
completo
de
maíz
38
68
37
1
aplicación
54
19
55
Total
100
100
100
111
¿Se
almacenó
alguna
cantidad
de
paraquat
sobrante
después
de
la
SI
34
30
66
última
cosecha
de
maíz?
NO
66
70
34
Total
100
100
100
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
hecho
de
que
los
resultados
de
la
encuesta
en
los
pe-
queños
agricultores
indican
que
los
envases
de
para-
quat
se
reutilizan
principalmente
para
el
almacena-
miento
de
líquidos
no
potables
tales
como
los
agro-
químicos
o
los
combustibles
como
el
queroseno
(Cuadro
20).
Cuando
se
guardan
líquidos
consumibles,
en
en-
vases
vacíos
que
han
contenido
paraquat
la
encues-
ta
indica
que
estos
suelen
ser
lavados
por
lo
menos
cuatro
veces
antes
de
ser
vueltos
a
usar.
Esto
de-
muestra
que
los
pequeños
agricultores
se
dan
cuen-
ta
de
los
peligros
potenciales
que
presentan
los
resi-
duos
del
producto
que
quedan
en
el
envase,
pero
aún
así
no
es
una
práctica
que
se
recomienda.
A
pesar
de
ello,
es
poco
probable
que
el
paraquat
residual
en
las
paredes
del
envase
se
filtre
en
el
agua
de
beber
en
cantidades
suficientes
como
para
representar
un
peli-
gro
significativo.
RESUMEN
Y
DISCUSION
DE
LOS
RESULTADOS
Los
resultados
demuestran
que
por
lo
general,
los
productores
de
maíz
centroamericanos
están
entera-
dos
de
los
peligros
potenciales
asociados
con
el
mal
uso
del
paraquat,
y
ponen
de
relieve
el
grado
de
su
uso
en
los
sistemas
de
manejo
de
las
malezas
en
el
maíz.
Aunque
los
resultados
indican
que
las
normas
observadas
por
los
pequeños
agricultores
suelen
ser
adecuadas
para
el
uso
seguro
del
paraquat,
confirman
la
importancia
de
continuar
con
las
actividades
de
educación
y
formación
destinadas
a
mejorar
las
prác-
ticas
de
los
pequeños
agricultores.
La
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
usan
el
paraquat
desde
hace
más
de
cinco
años,
y
se
muestran
muy
bien
enterados
de
las
consecuencias
potencial-
mente
mortales
de
la
ingestión
de
pequeñas
cantida-
Cuadr
o
18.
Sitio
donde
los
pequeños
productores
de
maíz
almacenan
el
paraquat.
Respuestas
de
los
pequeños
agricultores
acerca
del
sitio
de
almacenamiento
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
En
un
cobertizo
apartado
de
la
casa
11
En
la
casa—en
un
sitio
elevado
III
En
la
casa—en
el
suelo/un
rincón
IV
En
una
caja
V
Fuera
de
la
casa
VI
Enterrado
en
el
suelo
VII
Otros
46
24
6
3
4
8
9
22
39
17
5
3
14
21
57
3
4
5
10
Total
100
100
1d0
mero
de
respondientes
(n)
(120)
(109)
(121)
Turrialba
Vol.
39,
No.
2,
1989,
pp.
260-274
272
TURRIALBA:
VOL.
39,
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
Cuadro
19.
Motivos
de
la
elección
del
sitio
de
almacenamiento.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Respuestas
agrupadas
de
los
pequeños
agricultores
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Peligroso/para
evitar
el
peligro
25
41
41
II
Para
impedir
que
los
niños
lo
alcancen/toquen/a
distancia
de
los
niños
39
42
53
III
Mal
olor
5
IV
Para
evitar
la
contaminación/contacto
11
20
V
Para
más
seguridad/seguridad
de
todos
20
18
23
VI
No hay
otro
sitio
3
VII
Otras
18
24
18
Número
de
respondiente
(n)
(120)
(124)
(121)
des
del
producto.
Sin
embargo,
muchos
pequeños
agricultores
creen
que
la
aplicación
del
paraquat
dilui-
do
es
más
peligrosa
que
la
mezcla
del
producto
con-
centrado.
Es
importante
que
las
actividades
futuras
de
educación
y
formación
incluyan
esfuerzos
por
corre-
gir
este concepto
erróneo
muy
difundido.
La
mezcla
y
aplicación
del
paraquat
suele
hacerla
el
jefe
de
la
familia
o
sus
hijos
adultos.
No
había
nin-
guna
indicación
de
que
las
mujeres
o
niños
participa-
sen
de
manera
significativa
en
tales
actividades.
Las
medidas
higiénicas
son
un
aspecto
importante
del
uso
seguro
del
paraquat:
la
contaminación
de
la
piel,
en
particular,
sobre
todo
por
el
producto
con-
centrado,
debe
minimizarse.
A
este
respecto,
los
re-
sultados
son
tranquilizadores
ya
que
la
mayoría
de
los
pequeños
productores
de
maíz
señalaron
que
no
ha-
bían
derramado
el
producto
sobre
su
persona
y
esta-
ban
enterados
de
la
necesidad
de
lavarse
para
quitar
toda
cantidad
de
paraquat
concentrado
que
les
caye-
ra
en
la
piel.
Sin
embargo,
se
destaca
una
vez
más
la
importancia
de
seguir
enseñando
a
los
pequeños
agri-
cultores
las
prácticas
que
se
estiman
buenas,
debido
al
hecho
de
que
son
pocos
los
pequeños
agricultores
que
usan
guantes
de
hule
o
protección
ocular.
La
ma-
yoría
no
lo hacen
porque
no
han
tenido
problemas
o
lo
consideran
un
gasto
superfluo.
Las
normas
de
aplicación
del
paraquat
diluido
eran
perfectamente
adecuadas.
De
manera
típica,
los
pe-
queños
agricultores
usaban
una
camisa
de
mangas
lar-
gas,
un
pantalón
largo
y
calzado
(generalmente
botas
o
zapatos
de
hule).
La
mayoría
de
ellos
parecían
dar-
se
cuenta
de
la
necesidad
general
de
lavar
la
ropa
una
vez
terminada
la
aplicación,
lo
que
apoya
una
vez
más
la
impresión
general
que
dan
los
resultados
de
la
en-
cuesta,
de
que
los
pequeños
agricultores,
lejos
de
des-
cuidar
la
seguridad,
en
realidad
manipulan
el
paraquat
e,
implícitamente,
los
demás
agroquímicos,
con
bas-
Cuadro
20.
Eliminación
y
reutilización
de
los
envases
vacíos.
(Valores
expresados
en
porcentaje
de
la
muestra)
Guatemala
El
Salvador
Honduras
Método
de
eliminación
Quema
20
10
18
Entierro
17
4
18
Desecho
34
35
31
Retención
29
51
33
Total
100
100
100
II
Uso
si
se
retienen
Reventa
Guardar
agroqu
(micos
Guardar
combustible
Guardar
alimentos
o
agua
Otros
usos
además
de
almacenamiento
de
alimentos
o
agua
13
10
5
1
7
3
20
20
5
8
6
14
Número
de
respondientes
(n)
(120)
(124)
(121)
WHIT
KER:
NORMAS
DE
M
ANIPULACION
Y
USO
DEL
PARAQUAT
POR
LOS
PEQUEÑOS
PRODUCTORES
273
tante
precaución.
El
hecho
de
que
la
mayoría
de
los
peqUeñOS
productores
de
maíz
se
lavan
tan
pronto
como
h
a
ya
terminado
la
aplicación
sirve
de
prueba
adicional
en
este
sentido.
Otro
requisito
previo
importante
del
uso
seguro
del
paraquat
es
la
concentración
a
que
se
aplica.
Los
resultados
indican
que
la
mayor
parte
de
las
dilucio-
n
es
hechas
por
los
pequeños
agricultores
son
muy
in-
feriores
a
la
concentración
máxima
de
1
parte
del
pro-
ducto
por
cada
40
partes
de
agua,
que
es
lo
recomen-
dado
para
la
aplicación
manual.
Sin
embargo,
según
ciertas
indicaciones
es
posible
que
los
métodos
ine-
xactos
de
medir
el
producto
concentrado
estén
pro-
duciendo
concentraciones
de
paraquat
próximas
a
los
niveles
máximos
recomendados,
y
que
tales
concen-
traciones
se
usan
por
una
proporción
reducida
de
los
usuarios
de
paraquat
entre
los
pequeños
agricultores.
Una
vez
más,
se
resalta
la
necesidad
de
proseguir
los
esfuerzos
de
educación
y
formación.
La
mayoría
de
los
pequeños
agricultores
no
habían
sentido
ningún
efecto
nocivo
asociado
con
el
uso
del
paraquat.
Como
se
esperaba,
la
mayor
parte
de
los
efectos
nocivos
notados
tenían
niveles
de
incidencia
relativamente
bajos
y
se
concentraban
en
la
piel
de
las
manos.
los
brazos
y
la
espalda.
Esto
refleja
la
suficien-
cia
general
de
las
medidas
de
higiene
practicadas
por
los
pequeños
agricultores
durante
el
uso
del
paraquat,
así
como
su
exposición
relativamente
leve
al
produc-
to,
generalmente
algunos
días
al
año.
Sin
embargo,
el
hecho
mismo
de
que
se
produzcan
lesiones
poco
im-
portantes
confirma
la
necesidad
de
proseguir
los
es-
fuerzos
por
reducir
todavía
más
su
incidencia
median-
te
programas
apropiados
de
educación
y
formación
de
los
pequeños
agricultores.
Aunque
los
resultados
indican
que
los
pequeños
agricultores
sólo
compran
pequeñas
cantidades
de
paraquat
y
de
manera
típica,
no
guardan
existencias
del
producto
de
una
temporada
a
la
próxima,
gran
parte
de
sus
métodos
de
almacenamiento
son
impro-
visados
y
presentan
posibilidades
considerables
de
me-
jora.
No
obstante,
está
claro
que
la
mayoría
de
los
pe-
queños
agricultores
se
dan
cuenta
de
la
necesidad
de
guardar
los
agroquímicos
de
manera
segura
y
tratan
de
elegir
sitios
de
almacenamiento
adecuados.
Otra
esfera
en
la
cual
las
prácticas
de
los
pequeños
agricultores
son
en
gran
parte
improvisadas
e
insufi-
cientes
es
la
eliminación
de
los
envases
vacíos
que
han
contenido
paraquat.
Aunque
algunos
pequeños
agri-
cultores
adoptan
el
método
recomendado
de
quemar
o
enterrar
los
envases
vacíos,
la
mayoría
de
ellos
no
lo
hacen.
Simplemente
los
desechan
o
los
reutilizan
—principalmente
para
guardar
líquidos
no
potables
tales
cómo
agroquímicos
o
combustibles
tales
como
el
querosenle.
En
el
caso
de
líquidos
potables,
los
agri-
cultores,
como
se
ha
determinado
en
este
estudio,
están
enterados
de
los
peligros
potenciales
asociados
con
la
reutilización
de
los
envases
de
agroquímicos,
y
toman
la
precaución
de
lavar
los
envases
vacíos
varias
veces
antes
de
volver
a
usarlos.
Sin
embargo,
se
vuelve
a
hacer
hincapié
en
la
necesidad
de
continuar
la
edu-
cación
y
formación
para
poner
fin
a
esta
mala
prácti-
ca,
ya
que
la
misma
conlleva
un
riesgo
toxicológico.
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Turrialba
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pp.
260-274
GUATEMALA
CHIQUIMULA
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274
TURRIALBA:
VOL.
39,
NUM.
2,
TRIMESTRE
ABRIL—JUNIO
1989
APENDICE
1
Ubicación
de
LOS
SITIOS
INCLUÍDOS
en
la
Encuesta
de
Pequeños
Agricultores
1
1
1
1